Roma en un fin de semana: antigüedad, Vaticano y centro
Una ruta básica para un primer viaje: el Coliseo, el Vaticano, plazas con fuentes y tramos cortos por el centro histórico.
Día 1: Roma antigua
Empieza en el Coliseo y el Foro Romano, con entrada temprana si es posible. Este bloque conviene no dividirlo: requiere tiempo y energía, pero da el marco histórico principal del viaje.
Después de comer puedes añadir un paseo corto a Piazza Venezia y el Altar de la Patria para conectar las capas antigua y más reciente de la ciudad.
Día 2: el Vaticano
Reserva el Vaticano para un día aparte: la Basílica de San Pedro, los museos y el camino hacia el Castillo de Sant'Angelo. Aquí importa no intentar verlo todo, sino elegir una prioridad: la basílica o los museos.
Por la tarde conviene volver por el centro con una breve parada en los puentes sobre el Tíber: ayuda a sentir la ciudad como tejido vivo y no solo como lista de lugares.
Día 3: fuentes y centro
El tercer día funciona bien con el Panteón, Piazza Navona, la Fontana di Trevi y la Escalinata de España. Es un día más ligero y urbano después de zonas antiguas y museos intensos.
Cierra el viaje con una cena larga en el centro: en Roma la comida suele formar parte de la ruta y no solo ser una pausa entre lugares.

